miércoles, 7 de noviembre de 2012

Vuelves a la vida

Es muy fácil volver a escribir, cocinar, regalar, bailar, reír; tan fácil como recibir una pequeña palabra de aliento, una sonrisa auténtica —bueno, parece ser que últimamente esto no es tan fácil, veo demasiadas caras que parecen fachadas en lugar de paisajes—, una sensación de calidez en forma de abrazo o de risa contagiosa.

Algo que te hace clic... y vuelves. VUELVES.

¿Os parece una locura dejar el trabajo que odiáis, distanciaros de aquellos que os hacen daño o comprar algo que siempre quisiste y que te prohibiste? ¿Y desayunar aquel sándwich (¡y decir «emparedado» al pedirlo!) de atún con huevo y mayonesa que te parece una locura?

Lárgate donde el mar es azul, con gamas que van del azul profundo al turquesa, y donde pensaste que caerías en la nostalgia y el tedio, donde creías que sí te importaría sentarte a ver pasar a las personas, mientras tú tejías en la cabeza ideas cada día más locas de lo que realmente necesitabas de lo que era tu propia vida.

Sí, la verdad es que creo que... estábamos equivocados; y nos engañaron. A todos. La vida era algo más que todo lo que nos contaron que debíamos hacer, todos los pasos que había que seguir religiosamente. La vida era pegar saltos, probar, caer, tropezar, llorar lágrimas amargas, agridulces y después dulces. La vida era eso, eras tú, como tú quisieras, con quien quisieras, donde quisieras.

Y lo sigue siendo, porque vives.

2 comentarios:

Merche García Lledó dijo...

Pero qué bonita entrada, Patri.

No es una locura hacer lo que quieres hacer. Si hay alguien que sabe lo que quieres, esa eres tú, y si lo quieres, por algo será. Y si es locura lo que te empuja a tomar una decisión u otra, que así sea.

La imagen de "largarse" a donde pensaste que caerías en la nostalgia me parece muy poderosa. Cuántas veces nos vemos huyendo de situaciones que sabemos que nos harán pensar. ¡¿Y por qué sabemos que eso será malo?! Nos conocemos demasiado, iba a decir, pero es mentira. Pensamos conocer bien nuestros miedos y puntos débiles, y eso no hace más que reforzar la idea de que no sabemos nada de nosotros.

Por eso, si un impulso que te viene desde dentro te lleva a tomar la decisión de dejar el trabajo, a distanciarte de alguien o a comprar X cosa, hazlo. Porque nadie mejor que tú sabe lo que quieres, y si lo quieres, por algo será.

Un abrazo

Patricia dijo...

Muchas gracias, Merche. Sí, bueno, a veces uno no sabe exactamente si eso es lo que quiere, ¿eh? Simplemente, cosas que te salen a borbotones un día, de repente, y piensas que tal vez pueda ser un camino. No hay nada cierto, debemos probar, así que eso haremos.

Un abrazo, mil gracias por leer mi pequeño blog.